UNA NUEVA RAZA DE INGENIEROS EN MÉXICO

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El problema.

Si estudias ingeniería, es casi seguro afirmar que en algún punto de tu desarrollo profesional serás jefe.

Es prácticamente imposible que estudies ingeniería, te gradúes, trabajes en ello durante veinte años y no estés al frente de al menos una persona. Lo típico es que estés al frente de cuadrillas, de grupos de trabajo, de departamentos u organizaciones enteras.

La universidad promedio en México no está preparando a los futuros ingenieros para sus retos reales.

  • La transformada de Laplace,
  • la serie de Fourier,
  • las segundas derivadas,
  • las ecuaciones diferenciales,
  • las integrales triples

y demás temas por el estilo están bien. Son fantásticos. Qué bueno que como ingenieros nos expongan a todo eso. Lo que estaría aún mejor sería poder complementarlo sin fricción con conocimiento sobre

  • management,
  • recursos humanos,
  • logística,
  • diseño,
  • finanzas,
  • metodología lean,
  • design thinking,
  • negociación,
  • arte,
  • medicina,
  • filosofía
  • y más.

No estamos enseñando a los futuros ingenieros a ser jefes: los estamos enseñando a resolver problemas que no son problemas.

Me explico.

Si estás involucrado en un proyecto donde requieres de habilidades profundas para el cálculo infinitesimal y no recuerdas una chingada de eso, lo único que necesitas hacer es retomar los libros que lo explican y desempolvar esas nociones de matemáticas avanzadas que tienes. Un problema no es un problema si lo podemos resolver con una metodología preestablecida. En todo caso, es una anomalía controlable.

Lo que sí es problema es cuando ascendemos al ingeniero que no sabe ser jefe a una posición de liderazgo y supervisión. Los problemas en la oficina le van a crecer si no sabe ser empático, si le resulta difícil comunicar su visión, si reacciona igual que lo haría cualquier otra persona debajo del escalafón corporativo.

Sé que hay modelos desarrollados por universidades avanzadas que buscan formar ingenieros más integrales. Lamentablemente también sé que son las menos.

Es la universidad promedio la que está produciendo la mayor cantidad de ingenieros y es la que menos se preocupa en inculcar estas habilidades a nuestros futuros profesionistas.

Los planes de estudio de las carreras de ingeniería son desarrollados en su mayoría por expertos académicos con base en algunas consultas al sector privado. Este procedimiento ocurre aproximadamente cada ochocientos doce años y esa es la razón por la que los planes de estudio están a miles de años luz de distancia de ser recetas infalibles para generar a un verdadero ingeniero industrial, electrónico, en sistemas o en cualquier otra subespecialidad para las que nos encanta inventarnos nombres.

Si no me crees que esto es un problema, pregúntate porqué todas las empresas respetables que contratan ingenieros deben invertir fuertemente en capacitarlos sobre todo al inicio. Simplemente no están listos. De la universidad sales — con suerte — a medio hornear.

Pensar que por cumplir con cada uno de los requisitos de un plan de estudios de ingeniería vas a ser buen ingeniero es como creer que por comprar todos los ingredientes de una receta te va a quedar bien el platillo.

Si estás involucrado en un proyecto donde requieres de habilidades profundas para el cálculo infinitesimal y no recuerdas una chingada de eso, lo único que necesitas hacer es retomar los libros que lo explican y desempolvar esas nociones de matemáticas avanzadas que tienes. De nuevo: un problema no es un problema si lo podemos resolver con una metodología preestablecida. En todo caso, es una anomalía controlable.

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Idea 1
Resolver problemas realistas en lugar de aprobar materias idealistas.

El estudiante de ingeniería debería estar resolviendo problemas desde el primero hasta el último semestre. Cómo los resuelvan y lo que necesiten aprender para ello en el camino debe ser historia de ellos. A los profesores sólo deberían entregarles la solución que proponen al problema y listo.

1 materia = 1 problema realista.

1 problema realista por materia = 5 ó 6 problemas realistas al semestre.

5 ó 6 problemas realistas al semestre = unos buenos 50 problemas durante toda la carrera.

Tenemos aquí un ingeniero egresado con alrededor de cincuenta problemas diferentes a cuestas. El estrés recibido, el trabajo hecho en equipo, los éxitos logrados y los fracasos que los golpearon son invaluables.

Yo quiero, quiero, quiero, quiero contratar a ese chico.

El modelo actual te dice que vas a ser buen ingeniero porque tu promedio académico final fue “de cien”. Nada más que cuando llegas a la industria vives enojado porque “la pinche gente pendeja” que tienes a tu cargo no sabe hacer las cosas “tan perfectamente” como tú.

Un buen amigo dice que cuando vamos manejando todo el mundo es pendejo menos uno. Igual como ingenieros: “todos son pendejos menos nosotros…”.

A los ingenieros electrónicos nos enseñan a programar PLCs y a ser amos y señores de la instrumentación, los microprocesadores y la electrónica industrial. Nadie se toma nunca la molestia de explicarnos que esos elementos son los que menos problemas nos van a dar en la vida.

Nuestra asistente, nuestro brazo derecho, los cinco supervisores a nuestro cargo, el jefe con sus “putos reportes” y el jefe del jefe con sus “solicitudes estúpidas” son cosas que nunca nadie nos dijo que tendríamos que soportar. Es en este punto donde nos quebramos y damos cuenta que

  1. no podemos oprimir un botón de apagado para analizar a las personas y
  2. ver porqué demonios no están funcionando como se supone que deberían de funcionar.

De alguna forma, los programas de estudios universitarios de ingeniería tratan a las personas como sistemas invisibles con los cuales nunca vamos a tener que lidiar. Las personas son los sistemas que menos estudiamos durante la carrera de ingeniería cuando son los que mejor deberíamos de entender. Las personas son los sistemas más complejos del universo, pero no le digas esto al joven entusiasta que estudia ingeniería y que se cree superior al resto de la población porque ya es experto en algún software, procedimiento, sistema o dispositivo. No quiere enterarse que eso lo convierte —tristemente— en alguien fácilmente reemplazable.

Si ya aceptaste mi idea de poner problemas realistas en lugar de materias idealistas a los estudiantes de ingeniería, ahora sugiero que más de la mitad de esos problemas tengan que ver con

  • contratación y despido de personal,
  • optimización de procesos,
  • tratos con proveedores,
  • fechas de entrega mal estipuladas,
  • errores en la documentación para ganar licitaciones
  • y complicaciones en la cadena de suministro estando a punto de lanzar el producto al mercado intergaláctico.

Supongo que estudiaste ingeniería y te quedaste pensando en ganar bastante dinero. ¿Sí? Bien. Pues esos son en su mayoría los tipos de problemas que tienes que saber resolver a ese nivel. Entre más arriba estés a nivel corporativo, el asunto es menos técnico y más político.

Pensemos que de un conjunto de todos los estudiantes de ingeniería sólo un cinco por ciento de ellos realmente van a usar las capacidades que desarrollaron durante la carrera para resolver complejos problemas matemáticos.

Aquí pasa algo curioso. Ese cinco por ciento son los chicos que de manera natural iban a aprender a resolver de cualquier forma esos problemas, con profesores o no, con universidad o sin ella. Si alguien del noventa y cinco por ciento necesita en algún punto de su vida meterse con las ecuaciones de Maxwell, no pasa nada. Se va a los libros donde encuentra todo eso para repasar y desempolvar los conocimientos superiores adquiridos durante su etapa universitaria.

Mucha gente en México aún no se ha enterado, pero resulta que puedes seguir aprendiendo cosas aún después de egresar de la carrera.

Mucha gente en México todavía piensa en la universidad como el momento culminante de la vida donde uno puede adquirir conocimiento y que si no es así, ya no podrá hacerlo después. Y que si no aprendió algo en el transcurso de una materia, ya no podrá aprenderlo después.

*  *  *

Idea 2
Más humanidades

Esto ocurrió hace un par de años. Era una junta donde todos teníamos estudios de ingeniería. Intentábamos entender la redacción del reporte de un subalterno en una estación lejana. Aunque estaba escrito en computadora y en español, la incoherencia del reporte era tal que requirió de nuestro más profundo intelecto para poder entenderlo. Al final, cuando todo quedó claro, el sentimiento fue el mismo que si hubiésemos roto el puto código más cabrón de nuestro enemigo mortal en una hipotética Tercera Guerra Mundial.

El tipo de mayor rango en la sala de juntas remató el asunto de forma perfecta. Estableció —sin querer— en una sola frase, la típica mentalidad imperante en el ingeniero mexicano: “¡Por eso estudiamos ingeniería, porque eso de las palabras no se nos da!”

Era el jefe y todos rieron dándole la razón.

Lo de reírse fue falso.

Lo de darle la razón, no.

Esa tonta artificialidad de que el conocimiento se puede y debe segmentar nos lleva a mentalidades limitadas, donde de los poetas no se espera que puedan resolver un problema de geometría analítica y de los ingenieros no se espera que puedan redactar un buen ensayo. ¿Por qué demonios no?

¿Por qué no?

En serio, ¿por qué demonios no?

David Ogilvy —un hombre de negocios que se impuso en la cúspide del mundo de la publicidad— lo resumió perfectamente en un memorándum. Informó a sus empleados la manera más directa para ascender en la compañía. Les dijo que deberían preocuparse en redactar bien sus ideas porque quien escribe bien, piensa bien.

Quien escribe bien, piensa bien.

In these days and times, it is even better if you can write well both in Spanish and English, my dear grasshopper.

Para escribir bien primero necesitas leer mucho, de la misma manera que para resolver bien un problema avanzado de matemáticas primero necesitas bases de aritmética, geometría, álgebra y cálculo.

Leer y escribir son actividades que actualmente relacionamos con las humanidades, aunque deberíamos relacionarlas con la vida. Y la ingeniería no se debería quedar fuera de esto. Au contraire.

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Idea 3
Adiós a los exámenes tontos y hola a los debates.

Ser ingeniero es usar el ingenio para resolver problemas, haciéndolo la mayoría de las veces de forma mental primero y de forma aplicada después. Los modelos educativos más nuevos están promoviendo algo que debería haber sido natural desde el principio: el trabajo en equipo.

Lo genial es que te lo venden en la colegiatura como si fuera el último pinche grito de la moda.

Los exámenes en versión individual ya no deberían existir. Son una insistencia de tiempos antiguos donde se premiaba la habilidad de memorización de una persona en lugar de su capacidad de relacionarse con otros para resolver problemas que los rebasan de primera instancia.

Si tengo dudas de mi texto, pido a mis colaboradores revisar la gramática, la ortografía, el estilo y demás. Es decir, busco solucionar el problema a través de la colaboración.

Si necesito hacer el cálculo del volumen de un cilindro irregular y no recuerdo la fórmula de una de las integrales adecuadas para ello no merezco la pena de muerte. Soy capaz de buscarla, racionalizarla, entenderla y pedir apoyo si es el caso.

Los exámenes individuales son remanentes de un mundo en donde la cooperación era mal vista porque “te iban a robar las ideas” y se trataba de que fueras el mejor, el más rápido, el más inteligente y/o el más fuerte.

No el más feliz.

Ese mundo gris no es el mundo del futuro.

Los chicos que estudian leyes, por ejemplo, en México, discuten casos en muchas de sus clases. No tanto como se ve en las películas gringas dado que nuestro sistema legal es más cuadrado, pero debaten al fin. Y lo hacen sobre cómo abordar ciertos litigios con base en hechos hipotéticos —o no — que el profesor les da.

Litigar en el salón nunca va a ser lo mismo que litigar en la corte, pero al menos no tienes que esperar a egresar para entrenarte en ello.

Los ingenieros no debaten. El modelo imperante es que tienen que esperar pasivamente para absorber el conocimiento emanado de “los poderosos y sabios profesores” al ritmo marcado semestre a semestre.

  • Cuando no debates bien,
  • cuando no escribes bien,
  • cuando no lees bien,

lo único que obtienes es un criterio muy limitado.

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Idea 4
Necesitamos profesores invitados.

La figura de profesor invitado es algo muy común en universidades de primer mundo. Invitan a personas de renombre para que en periodos muy cortos de tiempo hablen sobre sus experiencias e interactúen directamente con los alumnos. Así pues en las grandes universidades desfilan lo mismo Premios Nobel de Literatura que CEOs de empresas de clase mundial.

Imagina que estudias sistemas computacionales y tienes cinco sesiones para hablar de código con —no sé— el tipo que inventó Facebook.

La universidad promedio en México no tiene esta figura de profesores invitados. Deberían tenerla.

Poder invitar por una semana o dos días, por tres meses o cinco horas a un ingeniero relevante del área a dar cátedra sobre un tema de alto interés con oportunidades constantes de preguntas y respuestas sería invaluable. Y hacer esto no como algo especial sino rutinario en varias materias durante todo el semestre nos haría engendrar una nueva raza de ingenieros. No estoy hablando de congresos o talleres o pláticas alternas al sistema, sino que sean sesiones parte del sistema.

En esto deberían invertir las universidades promedio, en acercar a gente relevante a los alumnos. Gente que los pueda inspirar. Gente que les pueda aportar una visión. Profesores invitados que puedan optimizar su tiempo en transmitir su visión. Si tienes la autoridad para hacer esto posible en tu universidad, por favor no hagas que tu profesor invitado se ahogue en cumplir con la burocracia anacrónica hecha papel que nos encanta en el sistema educativo.

¿Imaginas a un ex-presidente como profesor invitado de Harvard llenando la lista de asistencia de sus alumnos?

Por favor.

Expongamos a los estudiantes de ingeniería a otro tipo de ideas. No alimentemos su criterio únicamente con lo que ingenieros exitosos han hecho. Eso está muy bien. Pero busquemos agresivamente diversificar sus rutas neuronales con clases en donde discutan con poetas, músicos, psicólogos, doctores, políticos y emprendedores. Tener muchas rutas neuronales nos lleva a mayor capacidad de resolución efectiva de problemas.

No malinterpretes. No estoy diciendo que no importa aprender lo técnico y matemático para ser ingeniero. Estoy diciendo que con la misma importancia que inculcamos todo eso deberíamos también taladrar otros temas a nuestros futuros ingenieros.

Y sí. Probablemente el hecho de incluir más ideas “fuera del ámbito” de la ingeniería va a hacer que se alargue el programa de estudios. Pero no hay problema. Eso de que hay que terminar una carrera en cuatro años es algo que nos inventamos hace como no sé cuántos siglos. Y todo esto se trata de reinventarnos. ¿Qué tiene de malo si tardamos siete años en preparar a alguien? En serio, ¿cuál es la prisa por egresar en cuatro años para luego esperar tres más a que encuentres un trabajo de ingeniero con un salario ridículo?

Saquemos a los estudiantes de ingeniería de su burbujita mental.

* * *

Notas para los maestros.

Si eres un maestro universitario que tiene a su cargo a futuros ingenieros, hazlos debatir cosas a las que realmente se van a enfrentar.

Hazlos pensar sobre esas difíciles situaciones que SÍ van a tener que resolver, como decidir entre un ascenso en la empresa en la que están o cambiarse a otra con un sueldo más bajo pero mejores oportunidades futuras, como aprender a determinar qué tipos de personas a tu cargo promover y de cuáles deshacerte.

Si eres un maestro universitario que tiene a su cargo a futuros ingenieros, hazlos leer cosas que no tengan que ver con su mundo. Hazlos que se salgan de su burbuja donde si estudian ingeniería en sistemas computacionales creen que lo único que importa en la vida son los embedded systems y las bases de datos. Que sepan de historia. Que sepan de arte. Que sepan de las relaciones humanas, de manejo de personal, de las leyes laborales, de la metodologías lean.

Como maestro universitario con futuros ingenieros a tu cargo entiende que no vas a inspirar a nadie si tú mismo no estás inspirado primero.

Y para inspirarte necesitas también someter tu atención a cosas diferentes.

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Notas para los futuros ingenieros.

Si eres alumno de ingeniería, aprende a hackear primero tu educación y luego tu vida.

No dependas de nadie para aprender algo que te interesa. Deja de usar ese tonto razonamiento de “no sé nada de señales digitales porque eso apenas lo voy a ver hasta el séptimo semestre”. ¿Por qué? ¿Por qué esperar si realmente te interesa? ¿Por qué no hacer más? Salte de tu burbuja donde todos tus amigos estudian lo mismo que tú. Salte de tu burbuja donde lo único de lo que sabes hablar es lo mismo de lo que hablan tus amigos.

Estudia administración por tu cuenta. Estudia humanidades. Aprende de odontología, de contaduría.

Y deja de pensar que hacer eso es malo porque te va a distraer. Ese es un pensamiento arcaico. ¿Por qué piensas que esa distracción es algo malo si en realidad lo que estás haciendo es agregar conocimiento a la hermosa esponja que llevas en el cráneo?

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Notas para los papás de los futuros ingenieros.

Mamás, papás, abuelitos: dejen de decirle a sus niños estudiantes de ingeniería que no trabajen mientras están en la universidad. Dejen de protegerlos del mundo y querer tenerlos encerrados en la universidad con la idea de que “eso es lo más importante”.

He escuchado mil veces la expresión “es que se va a distraer” por parte de mamis y papis para justificar que su hermoso hijo universitario no haga otra cosa mientras “estudia”. Papá y mamá: ¿por qué se engañan? Su bebé se distrae cada dos segundos. Sólo que lo hace con otras pendejadas. Y “distraerse” no es malo. Limitarse en experiencias sí.

Un estudiante universitario europeo promedio ha tenido al menos media docena de trabajos de bajo nivel al momento de egresar. Nuestros universitarios bonitos no. Cero. Por definición histórica, en Europa están más avanzados que nosotros en muchos aspectos. Así que si queremos avanzar, debemos copiar lo que les ha funcionado.

Que sus babies trabajen mientras estudian les ha funcionado.

Dejemos de pensar que hacemos un bien a nuestros jóvenes cuando evitamos que trabajen. Al contrario. Empujémoslos a ser empleados en una tienda de ropa, en un restaurante, en una estación de gasolina. A que sean maestros de idiomas, meseros, taxistas, niñeras. Cuando nuestros hijos no experimentan esto, lo que en realidad está pasando es que los jodemos emocionalmente. En México somos expertos en producir niños grandotes de treinta y cinco años con temor a volar que aún viven en casa de papá y mamá. Matemos eso.

*  *  *

Sobre la mediocridad.

Nada de lo anterior tiene como finalidad excusar la mediocridad.

Esto no es una disculpa para excusar nuestra mediocridad si no nos hemos esforzado en entender las teorías bien desarrolladas que forman la base de la ingeniería en la que sea que nos estamos especializando.

Si eres ingeniero eléctrico y quieres trabajar en ello y no entiendes la Ley de Kirchhoff es entera y puramente tu culpa. Punto.

“Es que el maestro nunca iba”.

“Es que durante esas lecciones me enfermé”.

“Es que esto”.

“Y es que aquello”.

¿No tienes Internet? ¿No hay libros en la biblioteca escolar? ¿No hay compañeros a los que puedes convencer que dejen de estar hablando tonterías para explicarte los teoremas? ¿En serio?

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El principio de Peter.

Como ingenieros, nos debemos a la inventiva. Tenemos que hacer lo mejor que podamos con los recursos que tenemos.

La universidad, los maestros, la sociedad y el mundo no van a cambiar mañana por haber leído este artículo. Ni siquiera lo esperes. Pero si hay algo que tú puedas hacer para hackear tu futura respuesta de salida como ingeniero, comienza con eso.

El Principio de Peter proclama que todos vamos ascendiendo en una organización hasta nuestro punto de incompetencia. Haz que tu punto de incompetencia se encuentre en el nivel CEO.

De alguna forma tonta creemos que si alguien es muy bueno en su nivel de —digamos— ingeniero de soporte, esa personita es buen material para convertirse en supervisor de los otros ingenieros de soporte. En realidad es azar.

En lo que respecta a ti, haz que la idea de que te asciendan jamás sea una apuesta, sino una razón lógica y natural.

*  *  *

Ingenieros, ingenieros everywhere.

Yo escribo sobre la ingeniería porque aunque no ha sido mi elección de vida, fue mi elección universitaria.

Como ingenieros sé lo versátiles que podemos ser aplicando nuestro marco de referencia para la solución de problemas variados en muchos contextos. Los ingenieros deberíamos meternos en todo. En publicidad. En arte. En economía. En política. En recursos humanos. En leyes.

Tenemos que retar todo lo que está frente a nosotros para conseguir una minúscula oportunidad de alterarlo y pensar que alguna de esas pequeñas desviaciones nos va a llevar a un mejor resultado. Yo no comparto esa visión pesimista de que todo está jodido en el país. Creo que hay muchas cosas que están funcionando bien. Es simplemente que quisiera que funcionaran mejor. Mucho mejor. Y eso no va a ocurrir con los procesos que ya dominamos. Eso solamente va a ocurrir con ideas locas como éstas, ideas que no nos hemos atrevido a implementar masiva y constantemente.

Algunos resultados de esas ideas serán buenos.

Otros no.

Todos los resultados —eso sí— serán diferentes.

La palabra ingeniería en inglés se puede usar como verbo. Una aproximación en español podría ser “ingenierizar”.

Nos toca ingenierizar nuevas soluciones.

A todos.

Pensar que un mundo mejor vendrá exclusivamente de la mano de aquellos que estudian ingeniería es entrar en el debate infantil de “mi juguete es mejor que el tuyo”.

Todas las áreas, todos los brazos y todos los cerebros tienen algo que aportar.

Ser un buen ingeniero no reside únicamente en la habilidad de construir puentes, analizar circuitos o diseñar estaciones espaciales. Ser un buen ingeniero es —en esencia— querer mover el mundo hacia adelante.

Yo quiero eso.

Y si leíste todo esto con interés, creo que tú también.

2 comentarios

  • Que precioso artículo ,de verdad ,me encanta como analizaste lo que un ingeniero debe o puede llegar a ser ,un profesional con una educación integral y no solamente el mejor de “los procesadores de números” ,tener hambre por ser un todo y no solamente el mejor en el manejo matemático

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