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Momentum

Oportunidades exponenciales

Ayer hablaba con Tiago, un buen amigo que ha invertido tanto en Waterhouse como en VERSE Technology. El nombre es ficticio porque no le pedí permiso para compartir nuestra conversación. Tiago me comentaba su interés en participar en la salida a la Bolsa en este año de tres empresas “sexy”. Yo —como casi siempre— opiné elaboradamente desde mi limitada trinchera.

La gente que invierte en las empresas que mi equipo y yo estamos construyendo, esas personas que se mantienen disciplinada, entusiasta y estoicamente a nuestro lado mientras hacemos maniobras tanto en aguas tranquilas como en tormentas que parecen del fin del mundo lo mínimo que merecen son mis consejos más transparentes y honestos cuando tenemos la oportunidad de interactuar. Y dado que Tiago y yo estábamos conversando de todo un poco, decidí empujarlo a que no invirtiera ni en Uber, Lyft o Airbnb que son las compañías en su radar que pronto venderán acciones en el mercado.

Repasé con él temas que sé que entiende: la salida a Bolsa es algo que sólo beneficia a quien ha jugado en modo largo y sostenido con esa empresa que está a punto de pasar de modo privado con unos pocos dueños a modo pública con propietarios ahora por todo el globo. Le decía que el papel que las revistas y sitios de negocios juegan cuando moldean de forma sexy la imagen de una compañía es el mismo papel básico que un periódico irrelevante juega: obtener nuestra atención sin importar el tipo de entrenamiento que nos dan cuando leemos sus notas. Prácticamente todas las notas que leemos en sitios de negocios especializados son adaptaciones de comunicados enviados por estas empresas a través de sus departamentos de relaciones públicas (PR, por sus siglas en inglés). No hay ningún reportero dando seguimiento a que la app ahora está invirtiendo en autos eléctricos, o que  una nueva característica acaba de emerger, o que ya cumplieron su cuota de diversidad, o que lanzaron una tarjeta de crédito en Europa, o que acaban de aliarse con esta otra compañía global y demás. Todo eso que leemos como noticia de tecnología y negocios es usualmente la edición de un memorándum enviado por un experto de PR vía e-mail a las salas de redacción de los principales medios que lo publican. Esas notas a su vez son tomados por otros medios chiquitos y así se va distribuyendo como noticia cuando en realidad es un anuncio que se ofrece a los medios para que tengan algo que reportar y la compañía reciba a cambio publicidad gratuita. Ganan todos ellos.

El problema no es lo anterior. Así es como el mundo ha funcionado desde que Edison comenzó a invitar a la prensa para cada nuevo invento que se le ocurría o desde que Ford comenzó a hacer shows de sus modelos. El problema es que tomemos decisiones pensando que estamos “bien informados”. Te voy a decir exactamente lo mismo que compartí con Tiago en términos inequívocamente claros: lo que lees en una revista de negocios y/o tecnología o en una sección de periódico o sitio web prestigiado y de alto perfil ya no es una oportunidad exponencial para ti.

No lo es.

Es como pensar que si hoy compras unas poquitas acciones de Apple vas a ser multimillonario rápidamente. No. Probablemente crezca tu inversión, pero será algo tímido y lento, muy lento. Créeme. Pero si hubieses comprado acciones a principios de los ochenta y te hubieses mantenido disciplinado, entusiasta y estoico al lado de todo el drama del adiós y el regreso y el renacimiento de Steve Jobs ahorita estarías leyendo esto en tu jet privado. Y no es el caso.

Las oportunidades cuando están en su momento de ser más exponenciales no lucen como tales. Otra forma de decirlo es que una oportunidad exponencial no parece una oportunidad exponencial jamás. Y cuando algo luce como una oportunidad exponencial ya no lo es.

Las oportunidades cuando están en su momento de ser más exponenciales no lucen como tales. Otra forma de decirlo es que una oportunidad exponencial no parece una oportunidad exponencial jamás. Y cuando algo luce como una oportunidad exponencial ya no lo es.

Hablemos de tu criptotía.

Las oportunidades cuando están en su momento de ser más exponenciales no lucen como tales. Otra forma de decirlo es que una oportunidad exponencial no parece una oportunidad exponencial jamás. Y cuando algo luce como una oportunidad exponencial ya no lo es.—Aaron Benitez

 

Tu criptotía

Tiago reside en Estados Unidos y tiene un buen trabajo corporativo que lo hace viajar, le permite vivir genial y tener recursos que lleva tiempo diversificando. Yo le insistí en que cualquier cosa que se discuta a nivel periódico nacional o revista mensual solamente puede ofrecer retornos limitados.

Ejemplo:

Por ahí de 2008 apareció el artículo técnico de la teoría blockchain para establecer una Bitcoin (BTC). ¿Qué pasó? En Octubre 2009 con 1 dólar norteamericano comprabas alrededor de 1,300 BTC. En Diciembre 2017 un único BTC valía poco menos de USD$20,000.

Piensa en esto. Es Octubre de 2009. Estás en un obscuro y perdido foro en inglés con apenas unas centenas de nerds distribuidos por todo el orbe. Están hablando de funciones hash y un modelo llamado blockchain que respalda a otra cosa llamada Bitcoin. Discuten de forma apasionada. Hay ingenieros de empresas multinacionales, matemáticos de buenas universidades y jóvenes que aún no tienen su primera relación sexual pero han leído a William Gibson y Neal Stephenson y saben lo serio del juego de la criptografía. Esa es una oportunidad exponencial porque (a) casi nadie la entiende; (b) está naciendo y; (c) si funciona, funcionará en grande.

En el concepto “oportunidad exponencial” la palabra clave es “oportunidad”. No todas las oportunidades florecen. Piensa en la realidad virtual (VR) . El mundo no ha terminado de entenderla aún cuando desde finales de los ochentas se está trabajando arduamente en despegar con esta tecnología. La VR cumplía en el inicio los mismos requisitos del ejemplo del párrafo anterior: (a) casi nadie la entiende; (b) estaba naciendo; (c) si hubiese funcionado, lo habría hecho en grande.

Si quieres invertir en oportunidades exponenciales con la mentalidad de pedir garantías y tener algo concreto como en el mundo de las bienes raíces, no te engañes, esto no funciona así.

Cuando tienes amigos que hablan casualmente de cripto-esto y cripto-aquello pero no viven en un polo high-tech como Sillicon Valley, no son matemáticos y no tienen en su red a nerds de clase mundial, lo que estás escuchando no es una oportunidad exponencial sino el eco de una conversación de moda global que ahora “entiende” el concepto. La criptomoneda ya no es algo fantástico en este punto. Cuando te sorprendas de algo que se menciona casualmente en una plática de bar de fin de semana tienes una tarea muy clara y sencilla: investigar cuándo nació la situación y si han transcurrido —como seguramente notarás— más de cinco años desde su origen hasta el día que cruza tu radar, debes aceptar que el asunto por muy genial que suene ya no es exponencial. Invierte si te entusiasma, pero no te engañes, no te harás multimillonario con ello.

En resumen: si estás en una reunión familiar y tu tía que amas pero que no es nada sofisticada en negocios/tecnología comienza a hablar de cripto-esto y cripto-aquello, tú síguela amando pero entiende que el asunto definitivamente se ha devaluado a moneda corriente.


Un pequeño stand

Si las secciones de negocios y tecnología de periódicos importantes y los artículos en revistas mensuales especializadas no son buenas fuentes para encontrar oportunidades exponenciales, ¿en dónde buscar entonces?

Una idea que le di a Tiago es que aproveche el hecho de que vive en el país con los mejores eventos del mundo y la mayor concentración de emprendedores de tecnología. Le expliqué que tiene que ir a expos especializadas en áreas “duras” de la tecnología y recorrer los pasillos. Que no se entretenga mucho con el stand de Siemens o el de Huawei. Que lo que tiene que hacer es hablar con aquellos tipos que presentan sus avances de forma tímida en un stand limitado.

Quienes están ahí, en ese stand limitado, te están diciendo varias cosas: (a) quieren jugar en las grandes ligas; (b) están recorriendo el camino correcto, aquel en el que reciben una invitación a participar con otros de su especie pero de mucho mayor tamaño y; (c) tienen las habilidades para ejecutar lo que sea que tengan por visión. Estas personas no sólo hablan de cómo serían los servicios o productos de su empresa sino que la construyen como pueden y la exponen a diestra y siniestra.

Pero si quieres jugar este juego, bueno, debes entonces tener la mentalidad adecuada. Entrenarte en la sofisticación de los negocios de clase mundial, alias oportunidades exponenciales.

Listo. Ya encontraste ese pequeño y casi olvidado stand en un megaevento internacional. Ahora tienes que afinar tu alma millenial para que no se entusiasme fácilmente con el chico genio que te va a explicar la maravilla que está proponiendo a la humanidad. Recuerda que casi nadie lo visita. Es tan sólo lógico que se desborde con quien tenga dos gramos de interés. Ese vas a ser tú.


El chico genio

Un chico genio es eso, genio. Su actitud probablemente sea una que te guste. Sus ideas fantásticas. Lo que debes entender es que en la venta que el chico genio te está haciendo le falta un componente primordial que es importante que abraces en tus inversiones exponenciales: cierta certidumbre.

Okay. Claro. Nada ofrece total certidumbre en el mundo de las inversiones. Nada. Sin embargo, esto no significa que no hayan grados de ella que podamos encontrar y abrazar.

El problema del chico genio millenial en el stand perdido es que a menos que lo sometas a un duro examen psicológico no podrás determinar de forma genuina —esto es, más allá de sus palabras—  qué tan embarcado está en su emprendimiento. Hay muchas formas de enfocar la juventud positivamente: energía, entusiasmo, rapidez. La negativa que yo te invito a que observes es que lo volátil del foco de interés de alguien que tiene prácticamente todas las oportunidades del mundo abiertas ante sí.

Existe apenas una ínfima cantidad de chicos genios con la humildad para absorber rápidamente las lecciones de los negocios y la vida que necesitan y que veteranos del camino les pueden compartir. Dentro de estos que sí aceptan la mentoría adecuada, los que tienen éxito los puedes contar en pocas decenas. Es un asunto tan extraordinario cuando esto sucede que sus perfiles ganan popularidad mundial en dos segundos. En otras palabras, lo que intento decirte es que tienes que atemperar tu entusiasmo cuando conozcas a los chicos de veintiún años que te propongan el siguiente dron-psicólogo a domicilio conectado a una app con tus lentes de realidad aumentada con reconocimiento de voz en quince idiomas listo para conquistar el mercado que los pendejos de Microsoft, Amazon, Google y Apple no se han dado cuenta que está ahí, listo para ser tomado fácilmente. Los chicos genios tienen un amplio vocabulario con combinaciones de buzzwords que conectarán con esa parte de ti que desea acceder a lo que los blogs y revistas de negocios y tecnología te dicen que es genial. Cuidado con cosas como “el MVP de mi plataforma nos permitirá crear un blue ocean”. Y si te neuroproponen algo neurorrevolucionario y lo neuroconsideras neuroseriamente porque “sabes” que lo neuro es neurofantástico y lo de neurohoy, bueno, la culpa de esas decisiones pobres no va por ningún otro lado que no sea el de uno mismo.

Necesitas a un Jobs si ya tienes un Wozniak. Necesitas un Gates si ya tienes un Allen. Necesitas una Sandberg si ya tienes un Zuckerberg. Necesitas un Thiel si tienes un Musk. El paquete nunca viene completo en una sola persona. 

Asumo que si estás leyendo esto te interesa invertir parte de tu patrimonio y tal vez no estás acostumbrado a este mundo rápido de inversiones potencialmente exponenciales. Está bien. Nadie está acostumbrado a la dinámica de los buenos besos hasta que los hacemos ocurrir frecuentemente y recibimos lecciones y cometemos errores y de nuevo los damos y los recibimos. Cuidado con el chico genio. Analiza si no va a salir corriendo cuando las partes aburridas de crear un negocio comiencen a emerger.


 El adulto corporativo

¿Por quién apostar? ¿En quién invertir? Dentro de lo que se puede considerar menos arriesgado en el mundo de las oportunidades exponenciales —dije a Tiago— es el hecho de entender realmente lo que haces cuando inviertes una cantidad fuerte de tu patrimonio.

Invertir en una etapa muy temprana de una oportunidad potencialmente exponencial es básicamente contratar al fundador para que en el largo plazo (unos cinco a ocho años) su ejecución te coloque en posición de ventaja para vender tu parte de la empresa y así recuperar con creces lo apostado.

Invertir en una etapa muy temprana de una oportunidad potencialmente exponencial es básicamente contratar al fundador para que en el largo plazo (unos cinco a ocho años) su ejecución te coloque en posición de ventaja para vender tu parte de la empresa y así recuperar con creces lo apostado.—Aaron Benitez

Si vas a contratar a alguien que va a desarrollar por ti un negocio tienes que pensar en el perfil menos arriesgado para ti. Te repito, “menos arriesgado” no significa “sin riesgos” y tampoco significa “poco riesgo”. Significa “menos arriesgado comparado con lo más arriesgado” en este espectro de por sí altamente riesgoso de las oportunidades potencialmente exponenciales. 

Decía Feynman que su primer principio es que no te debes engañar a ti mismo, y que uno es la persona más fácil de engañarse.

No te engañes: esta sección del artículo no es para decirte que si “contratas” (inviertes) en alguien corporativo todo estará bien a diferencia de hacerlo con un chico genio. Entiende que mi recomendación va en el sentido de ver qué es aquello que dentro de lo más accesible podemos tomar para elevar nuestros recursos. ¿Número de chicos genios disponibles allá afuera para generar riqueza monstruosa en la próxima década con tu inversión en etapa muy temprana de su empresa? Eh, bueno, cero. Recuerda que son pocos y no tienes acceso o dominio de las redes especializadas que los atraen. ¿Número de tipos corporativos disponibles allá afuera para generar riqueza monstruosa en la próxima década con tu inversión en etapa muy temprana de su empresa? Mayor a cero. 

El adulto corporativo que te voy a describir aquí es un ideal. Tú quieres a alguien con mucha experiencia en management. Quieres a alguien que haya sido el jamón en un gran sandwich durante mucho tiempo. Nada te entrena jamás para hacer negocios bien. Nada. Pero muchas cosas te acercan para que los golpes que vas a recibir no te noqueen tan rápido. De las cosas que mejor te ponen ahí es recibir presión de todas partes en una gran compañía: tus compañeros dependen de ti, tus jefes te exigen, la gente que tienes a cargo quiere más de todo. Eso es management y tú quieres a alguien con mucha exposición sostenida en ello. 

No te emociones con alguien corporativo que te jure que tiene buenos contactos. Tú quieres a alguien que sepa desarrollar contactos por su cuenta, que se pueda mover tenazmente. Tener buenos contactos cuando estás en una gran compañía es relativamente fácil: no eres tú, es la marca detrás de ti. 

El adulto corporativo tiene muchas desventajas si lo ves con la óptica del chico genio: no es rápido, no está lleno de energía y no te va a hablar “sexy” al oído con promesas de una sucursal en Marte al lado de los headquarters de SpaceX.

El adulto corporativo que te estoy describiendo aquí tiene otro componente en el que tal vez no has pensado mucho: su familia. Esto lo puedes enfocar de forma negativa o positiva como cualquier otra cosa, pero yo te invito a que entiendas que alguien responsable con familia tiene muchas menos fichas con las cuales jugar por lo tanto su enfoque y tenacidad deben estar bastante mejor distribuidos. Si está en algo, no es un hobby o un capricho del momento. Es porque tiene que asegurar pan en la mesa para hoy y mañana a boquitas que sufrirán las tonterías de papá si no ejecuta cuidadosamente.

Los medios nos han vendido desde siempre la idea del innovador revolucionario hippie en contra de lo establecido en la persona de todos los grandes CEOs que conocemos desde los ochentas para acá. Pero ninguno de esos tipos llegó a crear conglomerados globales trascendentales jugando diferente a las reglas. No te engañes. No eres Steve Jobs por ser necio o pensar diferente. Eres Steve Jobs porque sabes apreciar las oportunidades, conseguir los fondos, ser necio en decisiones que tu equipo no entiende, soportar el ruido del mercado, la crítica de la prensa y trabajar a diario para subir el valor de las acciones de la empresa. Ese es el juego.

Un buen tipo corporativo con familia conoce el juego porque una gran compañía lo entrenó por años. Sabe que para levantar lo que está construyendo necesita levadura y que la gente, los procesos y el dinero son parte fundamental de esa levadura, no su idea o su pasión. Escoge pragmatismo sobre innovación a cada segundo. Sin pan en la mesa no puedes inventar el iPhone.

El adulto corporativo que te encuentres en uno de esos stands limitados de uno de los grandes eventos a los que comiences a asistir generalmente estará ahí con una o dos personas más. Entiende que el adulto corporativo que ya está ejecutando y esperando tu inversión en su oportunidad potencialmente exponencial viene en paquete con su equipo.

Una excelente señal para invertir en alguien es que te diga eso, que viene en paquete con su equipo.


Las otras apuestas

Google creció y se convirtió en un monstruo. Como es natural, sus fundadores comenzaron a diversificar creando y comprando otras compañías. De repente, Google tenía entre sus divisiones cuestiones de automóviles eléctricos, inteligencia artificial, energía nuclear, fibra óptica, internet satelital, análisis genómico y demás. Esto se volvió todo un lío para administrar y tener la agilidad que se requiere en los negocios. Así que un buen día los fundadores crearon algo llamado Alphabet, que es un megacorporativo con el cual le quitaron la carga a Google de estar cuidando a las empresitas (casi cualquier otra compañía es chiquita al lado de G) y así mantenerla enfocada en su negocio de vender anuncios en las búsquedas de internet.

Alphabet ahora dirige a cada empresa por separado —Google incluida— y les da acceso a recursos e inteligencia del ecosistema que han ido formando. Te cuento todo esto porque lo interesante aquí es que los fundadores de Google se salieron de Google, dejaron a un nuevo CEO a cargo y ellos se han dedicado desde entonces a estar al frente de Alphabet supervisando a sus other bets. 

Los fundadores de una de las empresas más exitosas de la humanidad no llaman “inversiones” a las otras compañías que han creado o comprado. Se refieren a ellas como sus “otras apuestas”. Yo creo que Larry y Sergei saben una o dos cosas de negocios, así que si gente en lo más alto de la cima nos dice que nada es seguro en negocios, ¿por qué somos necios acá abajo y queremos pensar que cada movimiento que ejecutamos con nuestro dinero es una inversión cuando en realidad es una apuesta?

Hay apuestas más inteligentes que otras, claro está. Pero el espíritu se mantiene.

Apuesta. Apuesta analizando. Entiende que el juego está “simplemente” en tener la capacidad de apostar (analizar) mejor que la mayoría en la capa en la que nos encontramos. Conquistada esa capa —y si tenemos ese tipo de ambición— podemos volver a intentar lo mismo en el siguiente nivel: apostar mejor que los de la capa en la que nos acabamos de insertar para subir y así sucesivamente. Cada vez es —obviamente— más difícil porque los jugadores son más expertos y las condiciones más abrumadoras.


Momentum

El ímpetu ganado por un objeto en movimiento. Esta es una de las definiciones de “momentum” en el diccionario. 

Tú quieres invertir en algo que apenas va a construir momentum. Tú quieres casarte con Barack Obama antes de que alguien se te adelante y vea su potencial como activista social y político de clase mundial. Lo quieres hacer cuando apenas se encuentra en la universidad jugando basquetbol y modelando. 

Si por momentum entendemos un automóvil en movimiento acelerado al que nos queremos subir, es fácil visualizar los resultados mayoritariamente desastrosos que pueden ocurrir. Lo que tienes que hacer es estar con alguien que va a construir algo que ganará momentum en el mercado. Para estar bien seguros en el viaje tenemos que subirnos en el pre-momentum. Entiende que una vez en marcha, todos van a querer abordar lo cual suele complicar las cosas. Ésta es la razón por la cual te digo que cuando tu tía o tus amigos hablan de criptomonedas como una gran oportunidad el asunto no es así en realidad: están hablando del momentum que algo tiene y que tal vez hasta ya va en desaceleración. 

Los que más se benefician de todo esto son los que saben invertir/apostar a largo plazo. Son pasajeros que escogen sin mayor problema su lugar, esperan pacientemente y viajan con todas las comodidades cuando las cosas comienzan a tener —ya lo sabes— momentum.


El codo de la curva

Previo al momentum hay algo que tiene muchos nombres. Seth Godin lo llama “the dip” y en teoría económica es el codo negativo de la curva J.

Al público en general que sólo consume notas simples del éxito de los emprendedores no le gusta enterarse de estos detalles, pero ya que estás aquí voy a asumir que estás fuera de ese grupo y quieres saber la verdad: quien tiene éxito en negocios pasó forzosamente por el dip de Godin o el codo negativo de la curva J y lo superó. Cuando haces esto, llegas transformado en alma, corazón y mente al otro extremo. Algo así como que pasas de agnóstico pragmático a religioso fanatizado.

Duele como no tienes idea. 

Y es en este punto donde todo se complica.

Los socios se desesperan por la falta de resultados. Los clientes tardan eones en reaccionar a los estímulos. Los colaboradores emigran o sabotean. Tus ideas geniales las dices en voz alta y suenan estúpidas y todos te odian. La competencia parece multiplicarse. El mercado parece achicarse. Tu perro entrenado ahora muerde a todos a diestra y siniestra y uno de tus peces salta en modo suicida fuera de la pecera para decirte que estás en el p hoyo y que todo lo que hagas y toques aquí va a ser hípercomplicado porque este es el precio de admisión al club de quienes consiguen algo en negocios. 

En todo este asunto al que te estoy invitando para que seas sofisticado en tu apreciación de las oportunidades potencialmente exponenciales debes aprender a reconocer este momento y utilizar el mejor temple de toda tu vida porque vas a requerir eso y más para no salir corriendo en pánico.

Una de mis socias y amiga más cercana alguna vez resumió este asunto perfectamente: “luce más amable ese codito en la gráfica de la curva J”. En teoría es una pendiente negativa. En realidad es caos en todos los frentes de batalla. En todos. Por todo. A cada instante.

Si a ti como inversionista te parece un mini-infierno lleno de dudas e impaciencia, imagina el nivel de la experiencia que está teniendo el tipo al que “contrataste” (alias apostaste/invertiste) con su boleto VIP en primera fila acompañado de su pareja e hijos. 

Es por esta razón que le decía a Tiago que si va a apostar, que lo haga por un capitán más hecho para soportar estoicamente todos los golpes que llegarán. Porque llegarán. Y un chico genio entusiasta no está equipado de manera natural a soportar este nivel de presión.


Too small

En Moneyball, Billyel personaje de Brad Pitt— está a cargo de un equipo de beisbol que ha decidido hacer las cosas de manera diferente. Llevan una cantidad grosera de partidos perdidos y el dueño (Steve) cita a su gerente y al auxiliar de éste (Pete, un economista de Yale que cree en una nueva teoría para armar equipos basados sólo en la estadística).

Billy – “Mira, Steve, creo en lo que estamos haciendo. Creo que el registro no refleja de manera precisa la fuerza del equipo y en dónde vamos a estar al final de la temporada. Pete y yo aquí estamos de acuerdo en mantenernos en la ruta que hemos escogido”.

Peter – “El tamaño de nuestra muestra honestamente aún es demasiado pequeño”.

El tamaño de la muestra a veces es muy pequeño.

Cuando esto ocurre, agregas valor a tu producto o servicio, te esfuerzas en la atención al cliente, haces tratos ganadores, activas ideas innovadoras increíbles y nada de ello parece sumar para lograr el resultado espectacular que necesitas dar.

No importa.

Todo suma. Todo suma. Todo suma todo el tiempo.

Pero tienes que dejar que la estadística recoja una cantidad significativa de elementos para que tu muestra refleje de manera fiel tu calidad de oportunidad potencialmente exponencial.

Como inversionista es tu deber comprender las etapas por las cuales tu apuesta está pasando si es que quieres recoger frutos increíbles.

No ha existido jamás esquema alguno en la historia de la humanidad que premie a quienes abandonan la guerra, el barco, la expedición. El que abandona no tiene premio. 


El gran estoico

Al momento de escribir estas líneas pienso en todas las personas que me consultan constantemente y quieren invertir “en algo” pero aunque saben que la asesoría es primordial para su decisión, no la suelen buscar con profundidad intelectual. Toman el “consejo” del amigo, del familiar o de algo que leyeron en el blog de un chico entusiasmado de diecisiete años que jamás ha salido de su país ni mucho menos hecho cosas. Intento que estas notas sirvan como una plataforma que permita a estos nuevos inversionistas conectar mental y emocionalmente con los adultos corporativos que están allá afuera en su pre-momentum, en su codo de la curva J, en el dip materializado en un pequeño stand en una expo internacional.

El más profundo agradecimiento a mis socios, inversionistas y colaboradores por su paciencia en la visión a la que los hemos invitado en VERSE Technology y Waterhouse.

Dice Marco Aurelio —el gran estoico— que si algo está en los poderes y provincia del ser humano, debemos creer que eso se encuentra también dentro de nuestra brújula personal para lograrlo.

Creo que sí.

Estoy en ello.