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Mi Opinión Sobre El Multinivel

Negocio versus autoempleo

No me gusta el multinivel, el mercadeo en red, el network marketing o como gustes llamarlo. Para mí, un negocio es algo que te hace dinero aun si te sales del día a día de las operaciones, de lo contrario es un autoempleo. Hasta donde sé, el día que dejas de trabajar con tu red en estos esquemas de multinivel, es el día en que dejas de recibir ingresos. Deberías considerar no llamarlo “un negocio” porque parece que es en realidad un mero autoempleo.


Sospechoso abandono

Sí. Conozco gente que me dice que ha tenido éxito en este esquema. Me han informado que les fue muy bien cuando se dedicaron a ello. Pero ninguna de esas personas sigue en el asunto. Y ninguna sigue recibiendo dinero por el trabajo que hicieron, por lo cual regreso al punto original: no es un negocio, es un autoempleo. En este momento de mi vida estoy enfocado en negocios donde yo tenga el control total de la idea, la gente, la distribución, las ventas, el marketing y demás. No me interesa un autoempleo. Además, pienso que si algo es tan bueno resulta al menos sospechoso el hecho de abandonarlo. Esa es la parte que no me convence de la gente que me ha hablado maravillas de su experiencia directa en esquemas de multinivel.


El gran negocio de este siglo

He asistido a eventos y leído muchos libros de network marketing. Sé que hay quienes lo definen como “el gran negocio del siglo veintiuno”. Estoy en desacuerdo. Yo que estoy involucrado en negocios en varias industrias y que leo las cosas importantes de ese mundo vía tipos como Peter Thiel, Tim Ferriss, Ben Horowitz y demás en Forbes, Fortune, Harvard Business Review, Wired, MIT Technology Review y demás, sé que los grandes negocios de este siglo son los q-bits, el dominio de la mente y la inteligencia artificial. No es que vender un jugo casi mágico, un café orgánico increíble, una membresía estilo Cotsco pero sin la tienda física y demás no puedan ser asuntos muy rentables, pero no son áreas que me interesen en lo absoluto. Y si algo no me entusiasma —por rentable que pueda ser— jamás me involucro en ello. 


Emboscada psicológica

Cuando algo malo te pasa una vez, tal vez fue culpa de alguien más. Cuando lo mismo te ocurre dos veces, es tu culpa. Y cuando te ocurre en tres ocasiones, has comprobado que por ahí no es el camino. Esto es lo que me ha pasado en varias “invitaciones a platicar de un negocio” que me han hecho en la vida. Para empezar, el nivel de secrecía es espeluznante. “Espera a que lleguemos”, me dijeron en todas las ocasiones que pregunté de qué se trataba el asunto. Al final, todo resultó siempre ser una especie de emboscada psicológica para empujarme a adquirir el producto maravilloso e iniciar ahí en ese instante “mi negocio” que prácticamente me iba a dar cheques semanales de ocho mil dólares para arriba dedicándole unos treinta y siete minutos en promedio al día. Era tan fácil tomar la decisión que fui básicamente un idiota por no aceptarlo en el momento. Esto se llama peer-pressure, y es cuando te fuerzan a tomar una decisión ante la mirada de todos y sentir el potencial rechazo del grupo si tomas una decisión contraria a lo que te están vendiendo. Me gustan las ventas, sé mucho de ventas, soy un gran vendedor y sé que esta técnica es una de las menos honestas. Es manipulación cien por ciento malvada, aunque creas en el producto, aunque te digas a ti mismo que lo estás haciendo por el bien de la otra persona. Esa ha sido mi experiencia. En tres ocasiones. En las tres dije no. Y fue emocionalmente drenante. ¿Qué necesidad tengo de ponerme yo mismo en una posición incómoda y de desventaja aceptando invitaciones? Hoy en día no acepto cafés a menos que tenga clara la agenda de la plática y si es para ofrecerme algo, véanlo con mi asistente (quien amablemente filtra casi todo para mí).


Acorralados

¿Presionarías a tu abuelita y/o a tu mamá, de la manera en que has presionado a la mayoría de las personas que has metido a tu red? Estoy casi seguro que no. Mi principal molestia con el modelo de multinivel es que están noventa y nueve por ciento del tiempo enfocados en meter más gente al sistema en lugar de estar vendiendo el producto o servicio que dicen que tienen que vender. Eso no me resulta muy lógico en el gran esquema de las cosas. Me gusta vender, como te decía arriba, pero no me gusta vender una sola vez. Y eso es lo que muchos de estos vendedores novatos hacen: convencen a mucha gente pero no logran tener transacciones constantes con las mismas personas porque una vez que ya convenciste a alguien en el inicio a que te compre el kit de bienvenida y se integre contigo “al gran negocio”, posteriormente ya no sigues teniendo ventas con esa persona porque les resulta más fácil decirte “aún tengo” (de lo que sea que les vendiste) y “ahora sí no voy a poder, gracias”. Tú lo sabes, sé honesto contigo mismo: todos quieren negarse desde el principio, pero como somos débiles ante la presión social, tus invitados aceptan para librarse ya de ti y tu insistencia. No te engañes. La gente no está entusiasmada con el jugo mágico, el café orgánico o la membresía fantástica que les estás empujando por la garganta. Están acorralados.


Posición de ventaja

Tal vez pienses que como mi experiencia ha sido mala, tú me puedes ayudar a entender mejor el mundo del multinivel. Y crees que tu servicio o producto sí me van a interesar. Y —lo mejor— te interesa que yo me involucre en este “negocio” contigo por las miles de personas que tengo en mi audiencia y a las que podría convencer. Negativo. No. Nope. Nopi. Nein. Eso no va a pasar. Te quiero, querido lector entusiasta del multinivel, pero por favor no me invites a platicar de un “negocio” que —como ya te dije— no considero así sino un autoempleo. Te lo voy a decir en otras palabra: una fórmula casi perfecta para que afectes tu interacción conmigo es tratando de venderme algo antes de construir una buena relación. E incluso teniendo una buena relación, tienes que ser profundo y entender que la puedes echar a perder fácilmente con ciertos tipos de oferta. Piensa siempre si lo que estás ofreciendo o proyectando te pone en una posición de ventaja con las personas a las que admiras. Bajo esa métrica, verás que el multinivel no es la forma en que tipos como yo —que estamos construyendo empresas, proponiendo ideas, moviendo gente— vamos a aplaudir para darte reconocimiento.


La ceremonia de tu grupo

¿Para qué son necesarios todos esos eventos de multinivel donde despliegan los “logros”, los “premios” y demás? Para tener a la gente entusiasmada. Sí, claro. Para tener a la gente en modo “claro, es posible, es real, lo estoy viendo”. Para tener a la gente en modo “me gusta eso, lo quiero”. Pero sobre todo, para que no se desinfle la presión social. La peer-pressure lo es todo tanto en las reuniones de multinivel como en las ceremonias de las religiones más extrovertidas: gente cantando, aplaudiendo y un orador carismático empujando la idea que todos los asistentes repiten para taladrársela y con ello crear su realidad. No es que esté mal. A un nivel u otro, todos hacemos esto en diversos rubros: la fila para comprar el iPhone, la celebración del gol en el partido con los amigos, la fotografía para celebrar la graduación, etcétera. Son ceremonias, son eventos con la finalidad de mantener la cohesión de un grupo. Pero hay grupos que convienen más que otros. ¿Yo? A mí ponme en una librería. O en una universidad o empresa a hablar de ideas para ser #PADs y #hackearlavida.


Probablemente estoy equivocado

Estoy seguro que entiendo mal varios conceptos en esto del multinivel. Estoy seguro que hay casos geniales allá afuera de gente que sí maneja el asunto como un negocio. Estoy seguro que hay tipos fantásticos involucrados en esto. Estoy seguro que hay productos y servicios genuinamente maravillosos en el network marketing. Pero también estoy seguro que no es un modelo que me interese. No quiero sonar engreído, pero creo que no hay un servicio o producto que personalmente necesite o desee y al que no tenga acceso ya en este momento de mi vida. Sean cremas, comida, programas de superación personal, física o mental, de habilidades, entretenimiento, “oportunidades” de grandes ahorros, productos de limpieza, bebidas, etcétera, thanks a lot, no me interesa. En serio. Mi vida no está basada en tener más cosas. Mi vida está basada en hacer más cosas.


Don’t test me

Que me intentes vender ese jugo milagroso, ese café delicioso y esa membresía que me conviene, nada de eso está mal. Lo que no me gusta es que intentes venderme la necesidad de convertirme en parte de la red. Es como ir a comprar un iPhone y que los chicos de la Apple Store me digan que ahora tengo que llevarme dos más para venderlos a mis amigos. Yo sólo quiero el p iPhone. Me gusta probar nuevos productos. Pero —sea vía multinivel o tradicional— rechazo siempre de cualquier forma la presión para comprar. Soy muy bueno en esto de decir “no” y me enorgullezco de ello. Don’t test me. Siempre me alejo y me defiendo del multinivel porque sé que podemos hacer las cosas mucho, mucho, muchísimo mejor.


El núcleo

Hoy en día este esquema se presenta a sí mismo con muchos nombres, pero en esencia si el núcleo y enfoque principal está en meter más y más gente en lugar de vender más y más producto, yo lo considero multinivel.


De nada

Si coincides conmigo, utiliza este artículo para explicar al mundo por qué no quieres participar en ese “negocio” que te están proponiendo. “No gracias. Mira, estas son mis razones: www.aaronbenitez.com/multinivel.


Sobre tu sistema de creencias

No me interesa generar un debate sobre esto. No te enojes, no intento atacar tu sistema de creencias. El propósito de estas notas es lo que indiqué en el título: darte a conocer mi opinión sobre el multinivel, es todo. Recibo muchas invitaciones y preguntas sobre el tema todo el tiempo, así que decidí que la manera más práctica de atender el asunto es dirigiendo aquí, a este texto, a esas personas que me abordan con la intención de integrarme a su sistema. Es todo. No tengo mucho más que decir o hacer al respecto.


Esto (no) es para ti

Esto no es para ti. No te conozco. Y si acaso sí te conozco, te lo juro que no estoy pensando en ti. O en tu producto. O en lo que me ofreciste. No lo tomes personal. Eso es comportamiento de bajo desempeño.

Esto es para ti, que intentas acercarte a mí y cometer el error de joder tu interacción conmigo ofreciéndome algo que no entra en mi juicio de cosas interesantes. No te quemes. Ni conmigo ni con nadie. A menos que sea por algo que va a cambiar genuinamente tu mundo a un nivel estratosféricamente positivo.

Esto es para ti, que estás confundido y no sabes si meterte al asunto del multinivel o no. Comparto aquí mi perspectiva honesta, pero al final toma tú tu decisión y escribe tus artículos en unos años comentándonos más al respecto. Ojalá seas la excepción que gana ochocientos mil dólares anuales y muchos premios y no estés en el montón de personas que sólo queman su dinero y energía emocional tratando todos los días de “meter a alguien más” a su red para perseguir un sueño que —en mi opinión— no tiene sentido. El mismo tiempo que vas a dedicar a convencer gente, es el mismo tiempo que puedes dedicar a construir algo de largo plazo.

Y sobre eso, sobre cómo construir cosas de largo plazo, tengo muchas ideas que ya estoy ejecutando.

Ideas que me entusiasman.

No como el multinivel.