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La Brecha Entre Nosotros

Así somos, imitadores natos.

Las personas exitosas del mundo suelen reproducirse. Cuando tienes éxito en cualquier ámbito, la gente exitosa que ya se encuentra ahí tiende a hacerte parte de su círculo. Esta atracción natural que tenemos con nuestros iguales resulta una forma de protección que la naturaleza ha insertado en nuestro código genético. Los grandes guerreros buscan juntarse con los grandes guerreros porque sólo así encuentran un reto.

Las personas que comparten un talento tienden a generar personas que emulan esas capacidades.

Cuando creas cosas a un nivel extraordinario alcanzas una soledad de la mente que inevitablemente se moverá a buscar compañía.

Por eso Silicon Valley está lleno de personas con visión e inteligencia superiores al resto del mundo.

Por eso los artistas se van a París.

Y quienes viven para el dinero van a Wall Street.

¿Qué hacer cuando naces y creces en un país bananero, por decirlo de forma amable?

Si no buscas activamente subir tu nivel de vida, serás siempre una persona bananera. Ni el entorno educativo ni el social te elevarán. La educación en estos países no está diseñada para llevarte a ser CEO de una empresa transnacional. El entorno social no está diseñado para que recibas invitaciones a fiestas de alto nivel.

No es pensar en ser elitista o creer que las únicas cosas buenas de la vida están en las grandes corporaciones o en los eventos de élite o vivir en Nueva York o París. Pero para mover realmente a un país necesitamos gente que quiera aspirar a esos lugares.

Imagina todo esto como una multitud de personas en una planicie esperando pacientemente a que algo ocurra. Si uno, dos, tres o veinte personas deciden subir la majestuosa colina frente a todos ellos, verás que pronto el resto los seguirá. Ten siempre en cuenta el poder de la emulación directa.

Así somos, imitadores natos.

Todo depende entonces de a quiénes escogemos imitar.

Por eso la gran mayoría en México pierde el tiempo viendo los programas irrelevantes de la televisión. Porque uno hace lo que la mayoría hace.

Por eso la gran mayoría en México habla exactamente en los mismos términos de política y demás temas espinosos. Porque eso es lo que todo el mundo hace.

Por eso la gran mayoría en México vive en la pobreza: porque aunque sea un extremo triste de la vida, es lo que la mayoría de la gente sabe hacer, sobrevivir, vivir al día a día. A todo te acostumbras. Requiere muchos más recursos emocionales, intelectuales y físicos salir de la pobreza que vivir toda la vida quejándose de ella.

Cuando algo te ocurre o cuando haces algo por mucho tiempo, lo que has conseguido es entrenarte en ello.

La gente que siempre es pobre se ha entrenado en soportar esa situación. Es triste. Es cierto.

La gente gandalla se ha entrenado a ser así. Es triste. Es cierto.

Cuando todos a tu alrededor juegan y hablan de fútbol, el fútbol se vuelve parte de ti.

Cuando todos a tu alrededor comentan y participan en política, la política se vuelve parte de ti.

Cuando todos a tu alrededor comen taquitos, los taquitos se vuelven parte de ti.


Y aquí viene el problema de la brecha.

La brecha es ese obstáculo mayúsculo entre tú y lo que quieres alcanzar.

Si nadie a tu alrededor habla de negocios de alto impacto, tú no piensas en negocios de alto impacto.

Si nadie a tu alrededor sueña con lugares increíbles por conocer, tú no sueñas con conocerlos realmente.

Si nadie a tu alrededor habla de cosas grandes, no haces cosas grandes.

Es una tendencia natural.

Por eso hay familias donde trabajar en el sector educativo corre por las venas.

O en el sector petrolero.

O en el gobierno.

O en la gran compañía transnacional.

Y por eso la gente pobre suele engendrar más gente pobre.

Hoy existen brechas digitales, sociales, educativas, aspiracionales. Cuando hablo de la brecha, hablo de todas esas variantes.


¿Cómo hackear la brecha?

¿Cómo compensar mi desventajas de nacimiento geográfico y social?

¿Cómo compensar mi circunstancias actuales?

Buenas preguntas. Tengo algunas ideas al respecto.

Pero antes de ello me gustaría ponerme de acuerdo en algo contigo.

En este instante de la vida tienes un conjunto de ideas predeterminadas que han sido pulidas por el adoctrinamiento (“educación”) que has recibido y la sociedad en que te has desarrollado. Son muchas de esas ideas las que te mantendrán estancado. Es por lo tanto de importancia total deshacernos de ellas.

La mejor forma de combatir una idea es con otra idea.

La mejor forma de combatir una idea es con otra idea.—Aaron Benitez

Así que comencemos por asumir que mucho de lo que pensamos actualmente es lo que nos mantiene en el nivel de estancamiento en el que estamos.

  • Es que sólo las personas con palancas pueden obtener un buen empleo.
  • Es que la cosa está difícil.
  • Es que los políticos son todos unos ladrones.
  • Es que el presidente es un inepto.
  • Es que la reforma (fiscal, política, educativa, energética) nos va a joder a todos.
  • Es que no es posible que la selección nacional de fútbol tenga una mal desempeño con los millones que cobran los jugadores.
  • Se me antoja algo, voy al Oxxo.
  • Estoy aburrido, a ver qué hay en el cable.
  • Es fin de semana. Toca antro.

Y así nos la llevamos. Nota que prácticamente todos hablamos igual.

Cuando todos hablamos igual, es que estamos haciendo las mismas cosas.

Y hacer las mismas cosas es lo que nos mantiene en el mismo estado.

Ve a San Francisco y siéntate en un café. Escucharás en la mesa de junto que ese par de chicos están hablando de cómo vender su compañía. En la otra mesa están hablando de cómo lanzar su compañía. En la otra mesa están hablando de cómo mejorar las cosas en su compañía.

Ve a un café aquí y escucharás en la mesa de junto a la amiga platicando de sus problemas de pareja con su otra amiga. Escucharás a los viejitos hablando de cosas de viejitos. Escucharás a los jóvenes …perdón, a ellos no los escucharás. Los verás buscando entretenimiento desesperadamente en el celular.

  • Deja de hablar de las mismas cosas que todos hablan.
  • Deja de pensar igual que todos los demás.

Esas son las dos condiciones previas para poder hacer espacio en tu limitado rango de atención.

Necesitas hacer espacio en tu limitado rango de atención.


Esas ideas están en los libros.

Una vez que tenemos ese espacio disponible, tenemos que llenarlo con nuevas ideas.

No. Esas nuevas ideas no están en el History Channel. Ni en Discovery. Ni en CNN. Ni en algún canal cultural.

Si quieres tener un abdomen envidiable, te va a doler. Tienes que esforzarte mucho y lograr una disciplina que te llevará a la meta.

Ese abdomen no está en el gimnasio más lujoso o en los aparatos más costosos. Está en ti.

Si quieres ser diferente, te va a doler. Tienes que esforzarte mucho y lograr una disciplina que te llevará a la meta.

No vas a encontrar ideas geniales en los medios a los que todo el mundo se expone. No busques inspiración en Facebook. No busques inspiración en la televisión. Ni en una revista. Eso es flojera intelectual.

Somos un país de flojos intelectuales. Eso se mide fácilmente por la cantidad de libros que consumimos.

Ante la opción de entretenernos o iluminar nuestra intelectualidad, preferimos entretenernos.

Un país de gente entretenida todo el tiempo es un país de zombies.

La gran mayoría de las ideas que harán cambiar tu forma de pensar han sido desarrolladas durante mucho tiempo por gente muy inteligente que no hizo un podcast para revelarte su verdad, ni escribió un post en un blog con una nueva visión, ni hizo un programa de televisión al respecto o lo publicó en una revista entre anuncios de ropa y automóviles.

Esas ideas están en los libros.

Ahora bien, es muy probable que la sola idea de acostarte o sentarte a leer esos largos párrafos e interminables líneas en más de cuatrocientas, ochocientas, mil páginas te parezca un castigo.

Sí. Es un castigo cuando nuestra mentalidad no está entrenada en apreciar los efectos de una intelectualidad que nos hará mejores en todo.

Si pones el tiempo o el dinero como excusas para no consumir libros significa que tienes mal enfocadas tus prioridades.

Hacer ejercicio para nuestro abdomen siempre luce en el principio como un castigo cuando no podemos apreciar el gran efecto que tendrá en nuestra salud.

Preocúpate por tu intelecto tanto como te preocupas por tu condición física.

Preocúpate por tu intelecto tanto como te preocupas por quedar bien con todo el mundo.

Preocúpate por tu intelecto tanto como te preocupas por el dinero.

Preocúpate por tu intelecto tanto como te preocupas por el gobierno, la empresa donde trabajas, lo que los maestros te dicen, lo que vas a hacer el fin de semana.

Si pones a tu intelecto arriba de todas tus preocupaciones, el resto de las cosas se acomodarán.

En la medida que te ocupes de pulir tu intelecto, la brecha se reducirá.

Porque un intelecto sano y bien desarrollado te llevará a lugares que ninguna condición física envidiable podrá llevarte jamás. Un intelecto sano y bien desarrollado es un pasaporte al mundo de las personas con intelectos sanos y bien desarrollados.

Porque un intelecto sano y bien desarrollado te llevará a lugares que ninguna condición física envidiable podrá llevarte jamás. Un intelecto sano y bien desarrollado es un pasaporte al mundo de las personas con intelectos sanos y bien desarrollados.—Aaron Benitez

Y es en ese mundo donde están las oportunidades que valen la pena.


De uno en uno te seguirán.

Estando ahí, en ese mundo, intenta regresar de vez en cuando a la sociedad y gente que te vio crecer.

Explícales que puede haber mucho más en su historia personal que el simple hecho de ver Televisa y TV Azteca. Que sufrir por la Selección Nacional.

Que enojarse con Peña Nieto. Que tener debates irrelevantes en Facebook. Que sufrir por no tener dinero. Que desear el último iPhone.

No insistas. Simplemente coméntalo.

La gente en la frecuencia adecuada te escuchará.

Recuerda, se trata de que tú comiences a subir la colina cuando todos están tranquilos en la planicie.

De uno en uno te seguirán.


¿Cómo comenzar?

  • Ve a una librería.
  • Pasa una o dos horas entre los libros.
  • Lee sus contraportadas.
  • Lee algo de sus páginas interiores.
  • Compra algo que te haya resultado interesante.
  • Luego ponte una fecha límite y léelo.
  • Léelo aunque sea aburrido. Aunque te duela. Aunque no quieras.
  • No nada más estás leyendo. Estás entrenando. Tu intelecto está haciendo ejercicio para tener un abdomen envidiable.
  • Una vez que lo termines, habla de ese libro. En el café, en la cama, en el receso del trabajo o de la escuela. Escribe al respecto en tus redes sociales.
  • Recomiéndalo o no. Da razones. Inspira a la mayor cantidad de personas que puedas a que lo lean también.
  • Luego reinicias el ciclo.
  • Y hablamos en unos años.

Reducir la brecha te abre las puertas para ser bien recibido en Silicon Valley, París y Wall Street sin importar tus condiciones sociales y geográficas originales.

Reducir la brecha es vital porque el que no busca hacer esto activamente no se va a quedar atrás, sino muy atrás en todo. En riqueza, en cultura, en oportunidades, en aspiraciones.

Te esperamos.

La vista es hermosa desde la cima de la colina.