LA INDUSTRIA DE LA LÁSTIMA

L

Sobre cómo “conseguir recursos” siendo universitario.

[1] Asesinar el estado de mente incorrecto.

Una constante después de cada conferencia que doy a universitarios es que recibo mensajes solicitando “apoyos” para complementar sus becas y/o acelerar sus proyectos, ideas, etcéteras. Esto ocurre principalmente porque la gente a cargo de su “educación” no sabe cómo generar recursos y les da el “consejo” más fácil y tonto a su alcance: pídele a los que tienen (políticos, empresarios, familiares, personas “ricas”, etcétera). Yo llamo a esto de una manera muy cruel: la industria de la lástima. Funciona así en la mente de quien participa en esta industria:

  • La persona tiene un problema (falta dinero para un boleto de avión para su intercambio académico, no completa los recursos para la investigación de su tesis, no le alcanza para su pensión o comida, etcétera).
  • Lo primero que viene a su mente es que “necesita ayuda”.
  • Y esa ayuda debe venir de forma externa.
  • Y debe contar su historia a la gente para que “entiendan” su problema y la apoyen.
  • Y la gente “buena” que entienda su problema la va a ayudar.

Pero entonces el joven sale al mundo a contar su problema a cien personas y sólo una lo apoya con un dólar. O diez pesos. No importa. No es suficiente ni motivamente. Al contrario, es bastante desalentador. Y esto genera un sentimiento de frustración porque el tiempo corre, la situación se agrava, las fechas aprietan y la persona ya no se le ocurre qué más hacer.

Si pedir ayuda fuera la manera efectiva para lograr las cosas, este mundo sería otro. Maestros, coordinadores de programas para universitarios: dejen de dar ese terrible consejo a sus universitarios. No los metan a la industria de la lástima. Joven estudiante: no hagas caso a lo que la gente mayor te diga sólo porque son mayores. Reta lo que te están diciendo como el camino pre-establecido. No tienes por qué andar rogando a diputados, empresarios, gente famosa o familiares adinerados para lograr “una ayuda”. Eso no te va a convertir en un pro. 

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[2] Listar tus assets.

Assets = activos. Un activo es un bien que posees y que puede convertirse en dinero. Tus assets pueden ser tangibles o intangibles. Tu coche. Tu ropa. Tu colección de figuritas de Star Wars. Tu laptop. Tu reloj. Tus activos tangibles son limitados por tu edad y tu condición socioeconómica actual, así que la solución no va mucho por ahí. Tus activos intangibles son los que tienes que trabajar: tu tiempo, tu conocimiento, tu actitud, tu enfoque, tu terquedad, tu persuasión, tu visión. Esas son las cosas que vas a usar a tu favor para generar recursos. Te voy a explicar cómo. Pero antes…

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[3] Tomar responsabilidad total.

Deja de pensar que un tío te puede prestar para completar lo que te hace falta. Deja de esperar que el gobierno te solucione la vida. Deja de pensar que los “ricos” son malos porque no quieren darte dinero para que todo esté bien en tu vida. Ese es un pensamiento pobre. Ese es un pensamiento que te va a tener en un nivel socioeconómico bajo toda la vida. Deja de hacer drama exigiendo cosas a la vida. Nadie te debe nada. Lo único que puedes controlar TOTALMENTE son tus activos intangibles. De nuevo: lo único que puedes controlar totalmente son tus activos intangibles, tu mentalidad, tu actitud, tu tiempo, tu conocimiento, tu persuasión, tu necedad, tu visión, tu enfoque. Toma responsabilidad emocional total de tu situación. Di algo como: “sí, estoy jodido, sí, tengo este problema, sí, me hace falta esto” y a continuación compleméntalo con un “y yo lo puedo resolver poniendo mi tiempo, dinero y atención”. Al tener responsabilidad completa del asunto activas la magia de la pro-actividad porque te conviertes en alguien que puede encontrar una solución a su ritmo y matas esa tonta costumbre de esperar respuestas de los “ricos”, de los políticos, de los famoso o de los empresarios que te vamos a dar largas o ignorar o simplemente decir “no” muy fácilmente. Al tomar responsabilidad total le quitas al mundo la varita para decidir hacia dónde deben ir las cosas y comienzas a guiar tú mismo tu camino.

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[4] El camino.

Vas a hacer muchas tonterías. Vas a desear no haber tomado responsabilidad total porque hacernos responsable de nosotros mismos y lo que nos importa (el viaje al extranjero, la comida diaria, los libros que nos faltan, el dinero para las fotocopias, etcétera) duele como nunca nada nos ha dolido en la vida. Es un parto emocional dejar de esperar a que otras fuerzas llamadas familia, gobierno, empresas, amigos, lotería y suerte nos solucionen las cosas. El camino es duro, pero te premia, abraza y te da muchísimo cuando te metes de lleno a él. Te lo juro. Es lo que ha cambiado mi existencia en las últimas décadas. Te repito: vas a querer copiar el modelo de tus compañeros a los que parece que todo se les facilita y que tienen suerte o contactos o dinero y demás. No es replicable. De la misma manera que ser más alto o cambiar de color de piel es posible pero muy costoso en dimensiones económicas, sociales, biológicas y psicológicas, imitar lo que a otros les funciona sin conocer realmente todo su contexto es una manera perfecta para frustrarte crónicamente. No analices a los demás para estas cosas de querer lo que ellos logran “fácilmente”. Nadie logra nada “fácilmente” en realidad, simplemente así lo percibes tú. No sabes todo el trabajo que esa persona o su comunidad o su contexto tuvieron que realizar para hacer parecer el resultado algo “fácil”. El camino garantiza que en unos años lo que tú logres parezca “fácil” a otros. Pero entonces sonreirás y sabrás que no ha sido así. Y será tu turno de explicar las cosas a quienes te pidan “una ayuda”.

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[5] Cómo usar tus assets intangibles.

Da clases de cualquier cosa para niños de primaria, secundaria y bachillerato. No tienes que ser el ninja-master-sensei de química o física o matemáticas para explicar esos temas. Simplemente tienes que saber uno por ciento más que la gente a la que vas a atender. Sí: uno por ciento arriba del entendimiento que ellos tengan. Puedes explicar las lecciones en un café. En la casa de tu cliente. En tu humilde departamento. En un salón desocupado de tu universidad. Puedes atender grupos de tres personas, venderles tu tiempo por horas o paquetes mensuales. Precio especial entre semana y demás en fin de semana. Anúnciate imprimiendo una simple hoja y pegándola en los tableros de todas las escuelas a las que puedas ir. Claro que en algunas no te van a dejar hacerlo pero en muchas otras sí. En las que no, acércate en las horas de salida de los alumnos y dale tu información a los papás. Ve bañado, peinado, con actitud y listo. Da clases de surf, patinaje, renta tu bicicleta en un parque, limpia cristales en un edificio corporativo. Atiende viejitos dándoles compañía, leyendo para ellos, platicando. También puedes trabajar algunas horas como mesero, en una tienda departamental, en una librería, en un cine, lavando autos, cuidando perros, haciendo jardinería, siendo asistente de albañil, etcétera. Si aplicas a estos trabajos en cien lugares, dos te van a llamar. Si aplicas a tres vacantes, nadie te va a contratar. Acción masiva, dice Grant Cardone. Acción insistiva, te digo yo.  ¿Te va a dar pena todo esto? Sí, pero eso es irrelevante. Recuerda, estás resolviendo tu vida. Con pena no vas a llegar a ningún lugar. Con dinero y actitud sí.

Con el dinero que consigas, compra cosas en Amazon o Mercado Libre y revéndelas ahí mismo. Crea un usuario con buena reputación comprándote los primeros diez productos a ti mismo y pidiendo a tu red que tu compren y califiquen para mejorar tus reseñas. Claro, les das el dinero. Es toda una estrategia.

Bien. Ya llevas dos cosas: venta de servicios a través de tu tiempo y conocimiento. Venta de productos a través de los recursos que vas generando. En ambos casos utiliza Facebook para anunciar. ¿Cómo usar Facebook como todo un pro? Es fácil. Haz exactamente todo lo opuesto a lo que hacen todos tus contactos y verás la magia emerger: no compartas videos chistosos, no comentes tonterías, no etiquetes masivamente, no subas cosas que no ayudan a tus objetivos, no te quejes por todo, no redactes mal, no publiques cada cinco minutos, etcétera. Aprende a poner anuncios en Facebook con tu otro activo: tiempo y necedad para dominar el asunto.

Estos son sólo algunas ideas. Comparte en los comentarios otras formas en que puedes aprovechar tus assets intangibles para generarte más activa y rápidamente los recursos que el mundo suele negarte o darte a cuentagotas.

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[6] Tu red, tu círculo, tus amigos, tus conocidos.

No esperes entendimiento con este cambio de mentalidad y actitud de tu parte. Tus maestros, familiares y demás personas a tu alrededor van a seguir insistiendo en que es “mejor” que alguien te ayude. Te van a dar argumentos como “es que vas a descuidar la escuela si te pones a hacer eso”. Una de tus voces interiores te va a decir que “es ridículo” o que “tú no puedes hacer eso” o “eso es para los que estudian marketing, tú estás en ingeniería” o ideas en ese estilo. Quiere a tu red. Ama a tu gente. Simplemente no confundas el hecho de querer y amar como sinónimos de obedecer y creer todo lo que te digan. A menos que tus maestros sean millonarios o que tus familiares hayan fundado grandes empresas duraderas, la mayoría de la gente no sabe generar recursos más que a partir de su salario y/o préstamos/créditos y/o activos heredados. Tú vas a hacer algo diferente. Y eso de que te vas a distraer es mentira. Lo que vas a hacer es entrenarte para tener control de la vida.

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[7] Insertarte en el futuro.

No hay dinámica de asistencia gubernamental con éxito o avance real si solamente está basado en dar dinero a la gente. Dar, dar, dar para aparentar o pedir, pedir, pedir para según solucionar son recetas perfectas para el fracaso. No juegues en esa arena de la esperanza donde abrazas el eterno sueño de que una entidad pública o privada te va a resolver la vida. No juegues en esa arena de la esperanza donde crees que ofreciendo una explicación (industria de la lástima) el mundo se va a desbordar a ayudarte. La verdadera modernidad está en resolver tus problemas y los de otros compartiendo tu tiempo, dinero y atención y colaborando con cada vez más y más personas y entidades. Tus amigos y familiares no entienden esto. Asimílalo. Es duro. El futuro siempre llega tarde con los que defienden lo que es “normal” hoy. Tú no defiendas lo que tus papás y maestros y coordinadores de programas y demás gente que sufre por dinero te han dicho que es “lo correcto”.

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[8] Entretenimiento como entrenamiento.

Es muy fácil apreciar que una “capacitación” o un “curso” o una “clase” es en esencia “entrenamiento” en algo. El problema radica en que no nos damos cuenta que cualquier circunstancia en la que ponemos horas de nuestra atención e interacción es entrenamiento. Estoy hablando de las series “chistosas” de Netflix. Estoy hablando del canal “gracioso” de YouTube que sigues. En ser así, en hablar así te estás volviendo experto. Puedes ofenderte y pensar que no, que estoy mal y que tú sólo ves eso para “divertirte y relajarte” un rato. Nop. Te lo digo de nuevo: aquello en lo que pones tu atención, aquello con lo que decides interactuar de forma voluntaria es en lo que te estás entrenando. Ahora bien, esto tiene un giro positivo. Tranquila, tranquilo. Si tu campaña de dar clases, de vender cosas, de poner anuncios en Facebook y demás no te ayudan inmediatamente a solucionar lo que requieres para completar tu beca, proyecto, renta, etcétera velo así: has avanzado en tu entrenamiento personal para solucionar tu vida tú mismo, estás mucho más cerca de encontrar la ruta, de quebrar el código, de construir tu algoritmo para esto. No lo veas como que perdiste el tiempo, como que seguir estas notas sólo te ocasionó frustración. Es como la primera vez que besas: te sale horrible. Es como la primera vez en todo: el mundo a veces es generoso y no te lo dice, pero eres terrible en ese instante. Pero es normal. Es imposible que lo hagas peor conforme lo repitas. Somos máquinas biológicas avanzadas que mejoran en aquello que repiten. Cuida lo que repites. Cuida lo que te entretiene. Repite este proceso. Entrénate en él.

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[9] Si ya estás haciendo esto, hazlo bien.

No se trata de que te “muevas” y resuelvas esta situación, obtengas dinero y ya sientas que lo has conquistado todo. Ese no es el punto. La intención es que desarrolles la mentalidad que necesitamos urgentemente en nuestros hermosos países del tercer mundo: alto desempeño, intelectualidad, visión de largo plazo, cosmopolitismo. Y eso no lo vas a lograr si te enamoras de un pequeño resultado de corto plazo que te dio una victoria ligera para regresar a seguir con tu vida de siempre con tus amigos de siempre escuchando a la gente de siempre decirte las cosas de siempre.

  • Tienes que leer. De todo.
  • Tienes que hablar inglés. Con confianza.
  • Tienes que viajar. Solo.
  • Tienes que tejer una red. Poderosa.

Casi nadie se preocupa de esto en sus tempranos veintes. Si no lo haces, cuando necesites estos pilares y no los tengas construidos verás avanzar de forma cuántica a quienes sí leen de todo, a quienes sí hablan inglés con confianza, a quienes sí han viajado solos, a quienes sí han tejido una red poderosa y pensarás que “es magia” o que “tienen suerte”. No. Ellos fabricaron su suerte. You can build luck, too. Start today.

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[10] La crítica barata.

Muchos van a atacar este artículo con la ligera nota mental de que es para justificarme en no “apoyar” a los jóvenes que “necesitan recursos” y que están en condiciones “difíciles”, etcétera, etcétera, etcétera. Intento decirte que vengo de ese nivel de lentitud mental, de queja constante, de tronarme los dedos y esperanzarme a que algo o alguien “mágicamente” me diera oportunidades y dinero para poder estar bien. Salí de ahí cuando comencé a ejecutar todo lo que estoy compartiendo hoy contigo. No critiques. Eso es fácil. Ejecuta. Eso es difícil. Pero si lo haces bien, accederás a la magia que hay de este lado.

Sé una persona de alto desempeño.

Destaca. Positivamente. No seas el que se queja. No seas el que pide. No seas el que vive ofendido porque el mundo es injusto.

No seas pasivo. No tengas en tu cartera de “habilidades” el wishful thinking (pensamiento de que las situaciones se van a resolver mágicamente).

Toma total responsabilidad de todas las cosas.

No pidas nada. Resuelve. Cánsate.

Cánsate. Cánsate. Vive incómodo ahora.

Genera. Genera. Genera.

La industria de la lástima es un túnel que parece lógico, inevitable, obligatorio. Nadie gana en este ecosistema. Nadie resalta. Nadie sale indemne.

Como todo túnel, tiene fin. Y como todo túnel, puedes permanecer voluntariamente mucho tiempo atrapado en él o moverte rápido y salir para hacer más.

Haz más. Mucho más.

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