COMANDANTE SUPREMO

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Estoy obsesionado con la SGM.

Hay personas que quisieran haber nacido en los sesentas por la música, la moda, el estilo de vida y demás.

¿Yo? Yo debí haber nacido durante la Segunda Guerra Mundial (SGM). Tengo una obsesión malsana con el asunto. Lo atestiguan los documentales, libros y novelas del tema que he consumido desde mi adolescencia. ¿Sabías que una de las posibles ventajas que los nazi tuvieron en el inicio de sus ataques relámpago despiadados es que sus tropas estaban estratégicamente drogadas a más no poder? No es lo mismo el rendimiento normal de un operador de tanque de una típica nación aliada que el performance de ese mismo operador en versión alemana dopado por el Führer para no dormir durante setenta y dos horas seguidas y marchar sin piedad y sin mayor problema hacia la conquista de naciones descuidadas.

Que en la guerra y el amor todo se vale, dicen por ahí.

En el argot militar se denomina “Teatro de Operaciones” al espacio físico en donde se libran diversas batallas. El término tuvo su apogeo durante la SGM que tuvo tres Teatros de Operaciones claros: Europa, Pacífico y África.

Me gusta el término porque si consideramos a la vida como una guerra —no en una visión dramática, sino estratégica— podríamos administrar nuestros recursos de acuerdo a los diferentes Teatros de Operaciones en curso. Caray, que seamos los comandantes supremos de nuestra existencia.

* * *

Teatro del Emprendimiento

Hoy voy a hablar contigo de dos cosas. La primera es algo que tú y yo vamos a denominar “Teatro del Emprendimiento”. Aquí comenzaremos con el Principio de Decisiones de Eisenhower (aunque también recibe el nombre de Método de Eisenhower o Matriz de Eisenhower. Y no es casualidad que su “inventor” haya sido una figura principal de la SGM).

En un Teatro de Operaciones típico luchas varias batallas al mismo tiempo. Entiende que el espacio geográfico para esto es vasto. Y resulta lo mismo con emprender.

El Teatro del Emprendimiento es —en esencia— el teatro del “yo”, donde queremos destacar, donde buscamos que el mundo nos dé la importancia que pensamos tener. Dentro de esto, tenemos que navegar condiciones superficiales pero estorbosas como los impuestos, que son de las pocas cosas que tienen una clara etiqueta en el mundo. (En la vida casi todo lo que no es ganancia es impuesto. La frustración, la desesperación, el miedo, la duda, el dolor, cosas así son impuestos a cubrir para lograr ciertas cosas que valen la pena).

Te decía de cuestiones superficiales en tu Teatro del Emprendimiento. Los impuestos destacan porque ocurren de manera automática en su recolección.

¿Son importantes los impuestos?

¿Son urgentes?

¿O son ambas cosas a la vez?

El Principio de Decisiones de Eisenhower me ha aportado claridad en este tipo de disyuntivas en mi vida. Quiero por si aún no lo conoces o no lo has usado que te brinde lo mismo a ti.

Las cosas importantes abonan a tus objetivos de largo plazo.

Las cosas urgentes no.

Pero las cosas urgentes nos dan un castigo inmediato si no las cumplimos.

Y las cosas importantes incumplidas sólo nos duelen con los años.

Por eso mucha gente se distrae con lo urgente y no trabaja en lo importante.

Te lo voy a resumir así: yo trabajo sólo en lo importante (largo plazo). Lo urgente lo hace mi equipo. Lo urgente lo delego. Lo urgente no permito que me quite (mucho) la atención de aquello que me he propuesto lograr en la vida.

Los impuestos son irrelevantes en mi vida. Son urgentes siempre. Tienen consecuencias inmediatas si no les ponemos atención en mis empresas. Poner atención a algo no significa que tengas que poner tu atención personal.

Yo no pongo mi atención personal en que los impuestos vayan perfectos todo el tiempo porque no abona en nada a mis objetivos trascendentales.

Bendito Eisenhower. Usa su método para delegar siempre lo urgente. Esto es lo que hago y que te invito a que imites. Sé emocionalmente inteligente, pues eso es lo que se requiere para delegar primero y triunfar después en el teatro del emprendimiento, un escenario que sólo parece confuso para quienes no saben discernir entre las cosas de largo plazo (importante) y las que tienen consecuencias inmediatas (urgente).

De nuevo te pregunto, ¿son importantes los impuestos?

¿Qué otras cosas consideras importantes y realmente no lo son?

La respuesta es tu trabajo filosófico personal continuo. Filosofía empresarial, lo llamo yo. Hazte esta pregunta a diario. Reflexiona. Evalúa. Ajusta.

Y gana como lo hicieron las grandes mentes de la SGM: poniendo lo importante al frente de sus prioridades.

Domina el Teatro de Operaciones del Emprendimiento, querido general.

* * *

El Mecanismo

Los aliados llevaban años escuchando todo lo que el Tercer Reich platicaba en sus transmisiones entre unidades terrestres, aéreas, submarinas y demás. Escuchar no es entender, y tal era el problema que el mundo libre enfrentaba hasta que rompieron el código Enigma.

Bien. Y aquí viene la inteligencia del asunto. Si tu enemigo está cometiendo un error, no lo interrumpas, dijo sabiamente Napoleón Bonaparte. En el instante en que los aliados comenzaron ahora sí a entender todo lo que los nazi decían decidieron no utilizar esa información inmediatamente. Resultaba tentador salvar a un barco “bueno” en alta mar que los teutones habían escogido como objetivo, pero acabaría con toda la ventaja secreta interrumpir ese simple ataque porque los alemanes no eran exactamente estúpidos e iban a notar rápidamente que algo olía mal llevándolos esto casi en ipso facto a alterar su código, regresando con ello a los chicos buenos de la película al punto de partida inicial.

La inteligencia militar así como la de los negocios requiere que ciertas cosas se mantegan secretas para lograr el máximo impacto en un punto estratégico.

Este es el segundo punto del que quiero hablarte hoy: el Mecanismo.

El Mecanismo no es un secreto per se. Mejor podríamos definirlo como un asunto invisible para la mayoría de los emprendedores novatos y ciertamente para todo el público en general.

Nombra a cualquier estrella de Hollywood, político encumbrado o cantante de talla internacional que quieras y todos ellos utilizan magistralmente el Mecanismo.

Tú no lo usas. Ni lo conoces. Por eso estás leyendo esto.

No te ofendas. Mejor estudia el asunto.

Dwayne Johnson es un actor conocido como “The Rock”. Hace ocho años leí un artículo en el que se explicaba su estrategia para pulir su perfil en Hollywood y convertirlo en un actor de la talla de Tom Hanks. En ese momento era algo irrisorio, pues sus participaciones habían sido apenas en producciones no muy relevantes. Hace unos días leí una nota en Forbes donde se anunciaba que el tipo es ahora el actor mejor pagado del mundo.

La estrategia, las personas, las técnicas utilizadas y la ruta seleccionada y recorrida, todo eso que logró llevar a un luchador a la cima del arte más reconocido en la modernidad, eso en conjunto es el Mecanismo.

El Mecanismo —en una analogía limitada— es el sistema de ignición de un auto. Tienes el motor, las llantas y sabes conducir, pero todo eso de poco sirve si no sabes encender consistentemente la herramienta que tu carro es a cada instante que quieras. Imagina lo frustrante que sería tu vida si tu auto arrancara sólo en algunas ocasiones y que no supieras nunca en cuáles sí va a hacerlo y en cuáles no.

Eso pasa a muchos profesionales y emprendedores. No saben cuándo va a arrancar su carro. A veces ocurre. A veces no. Y cuando ocurre, no es sostenible porque no saben cómo mantener el Mecanismo andando.

Dwayne Johnson y su equipo de asesores definieron muchas cosas para el largo plazo y las fueron cumpliendo. Qué tipo de papeles en qué películas aceptar. A qué eventos no asistir. Qué tweets impulsar. Cuáles fotos compartir en Facebook. Fue trabajo arduo y diario ARDUO Y DIARIO el que por años esculpió la imagen a la que hoy el mundo paga mejor en términos de películas. Ese era el objetivo.

El Mecanismo es ese enlace entre el talento/habilidades y la recompensa.

Las personas que desconocen la existencia del Mecanismo, conectan equivocadamente el hecho de que el talento/habilidades de alguien deberían tener relación directa y sin filtros con la recompensa que reciben.

Conozco muchísima gente con talento y habilidades geniales que no reciben las recompensas que otras con menos talento y habilidades sí.

Yo soy una de esas personas con talento y habilidades promedio. No lo digo por falsa modestia. Es en serio. Pero he detectado desde hace tiempo al Mecanismo y sé que ahí yace la llave para la recompensa. No en más talento. No en más habilidades. Sino en aceitar la maquinaria.

Verás, en este día y hora las capas que solían existir entre tú y la gloria han ido desapareciendo rápidamente. Si quieres ser un éxito musical no necesitas que Sony te firme. Basta con que uses tu talento, utilices el Mecanismo y consigas una audiencia genial en YouTube. Si quieres y esto lo sé tener miles de lectores y una marca personal poderosa, no necesito aparecer en las páginas de alguna revista o periódico. Eso ayuda. Pero puedo escribir por mi cuenta, publicarlo, usar el Mecanismo y llegar a ti sin filtros, sin problemas.

Nunca ha sido tan fácil como en este punto de la historia emprender. Skype, Google Docs, Facebook, Medium, WhatsApp, no sé, menciona qué necesitas hacer y hay una herramienta mundial gratuita y disponible ya para ti y tu sueño.

Te lo repito: las capas han ido desapareciendo.

Pero una que se va a mantener es la que yo llamo el Mecanismo.

Mecanismo = equipo de alto desempeño + redes sociales no banales + marca personal + estrategia de largo plazo + constancia + diseño + visión trascendental + conocimiento superior + lectura profunda + ejecución rápida + sistema para delegar + disponibilidad de tiempo para lo importante.

Gloria (recompensa) = habilidades/talento + Mecanismo.

Nadal, Clinton, Beyoncé, Gates. Nombra a quien quieras que hoy tenga una gran reputación y recursos y esa persona ha hecho buen uso del Mecanismo. Todos ellos lo han aprendido a activar sistemáticamente. Lo cuidan. Saben lo importante que es.

Es su “secreto”.

Aunque como te decía, no es tanto un “secreto” como algo “invisible” para quien no analiza y cree que lo que estas personas han logrado se debe sólo a su talento y habilidades. O suerte.

No, no, no, no es suerte.

El Teatro de Operaciones del Emprendimiento es una guerra total, es implacable y sólo premia a quienes dominan la ecuación completa.

Estoy seguro de que te falta dominar el Mecanismo.

Ahora ya sabes qué es.

¿Qué tienes que hacer?

Lo que Dwayne Johnson hizo.

  • Crear un equipo de alto desempeño a su alrededor.
  • Fijar un objetivo enorme.
  • Estudiar ideas.
  • Generar una estrategia.
  • Trabajar arduo y diario en ello.
  • Mantener la disciplina.
  • Decir NO a muchas cosas.
  • Favorecer el largo plazo.
  • Usar el internet como un arma letal a tu favor, no para banalidades.
  • Delegar lo urgente y enfocarte en lo importante.
  • Leer a profundidad.
  • Ejecutar sin miedo.
  • Cuidar el diseño de todo lo que te rodea.

Y un buen día recolectar los frutos.

VERSE Technology y Waterhouse son parte de mi Mecanismo. Y son parte del Mecanismo de muchos clientes que han entendido que no lo pueden lograr solos. Crea tu equipo de alto desempeño o contrata uno que te pueda ayudar con esto.

Las habilidades y el talento que tienes ya son suficientes. En serio. Siempre las podrás mejorar, pero no bastan, por sí solos no serán términos suficientes de la ecuación para la gloria, para la recompensa.

Voltea, analiza y dime si no tengo razón.

Cosas como la SGM generan tipos horribles y geniales.

Tú sé genial.

Sé el que domina la visión de los diferentes Teatros de Operaciones que se desarrollan al mismo tiempo. Que sabe discernir rápidamente entre lo importante y lo urgente. Que entiende la importancia del Mecanismo.

Sé el Comandante Supremo que está por encima de todo.

El Comandante Supremo de tu vida.

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